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www.pensamientos.com.mx/ >Pensamientos para cada ocasión>1 de enero, año nuevo.>El cambio
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El cambio

No habia en el pueblo peor oficio que el de portero del hotel.

Pero que otra cosa podria hacer aquel hombre? De hecho, nunca habia aprendido a leer ni a escribir, no tenia ninguna otra actividad ni oficio.

Un dia se hizo cargo del hotel un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidio modernizar el negocio. Hizo cambios y despues cito al personal para darle nuevas instrucciones. Al portero, le dijo: "A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar un reporte semanal donde registrara la cantidad de personas que entren por dia y anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio...

" El hombre temblo, nunca le habia faltado disposición al trabajo pero..

"Me encantaria satisfacerlo, señor - balbuceo - pero yo...yo no se leer ni escribir...

Ah! Cuanto lo siento!

"Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabaje en esto toda mi vida..."

No lo dejo terminar:

"Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le vamos a dar una indemnizacion para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Asi que, lo siento. Que tenga suerte..."

Y sin mas, se dio vuelta y se fue.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba.

Nunca habia pensado que podria llegar a encontrarse en esa situación.

¿Qué hacer? Recordó que en el hotel cuando se rompia una silla o se arruinaba una mesa, él, con un martillo y clavos lograba hacer un arreglo sencillo y provisorio. Penso que esta podria ser un ocupación transitoria hasta conseguir un empleo. El problema es que solo contaba con unos clavos oxidados y unas pinzas muy viejas, entonces decidio usar parte del dinero para comprar una caja de herramientas. Como en el pueblo no habia una ferreteria, debia viajar dos dias en mula para ir al pueblo mas cercano a realizar la compra.

¿Qué más da? Penso, y emprendió la marcha. A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. De inmediato su vecino llamo a la puerta de su casa:

"Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme..."

"Mire, si, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como me quede sin empleo..."

"Bueno, pero yo se lo devolveria mañana bien temprano."

El portero accedio y le presto el martillo. A la mañana siguiente, como habia prometido, el vecino toco la puerta:

"Mire, yo todavia necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?"

"No, yo lo necesito para trabajar y ademas, la ferreteria esta a dos dias en mula."

"Hagamos un trato - dijo el vecino - Yo le pagare los dos dias de ida y los dos de vuelta, mas el precio del martillo, total usted esta sin trabajar. ¿Qué le parece?"

Realmente, esto le daba trabajo por cuatro dias...Acepto.

Volvió a montar su mula. Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa:

"Hola, vecino. ¿Usted le vendio un martillo a nuestro amigo?"

"Si, asi es..."

"Mire, yo necesito unas herramientas, y estoy dispuesto a pagarle sus cuatros dias de viaje, mas una pequeña ganancia. Yo no dispongo de tiempo para el viaje."

El ex-portero abrio su caja de herramientas y su vecino eligio una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pago y se fue.

El ex-portero penso entonces que mucha gente podria necesitar que el viajara a traer herramientas de las que habia vendido.

De paso, podria ahorrar algun tiempo de viajes. La voz empezo a correrse por el barrio y muchos quisierón evitarse el viaje. Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.

Alquilo un carretón para almacenar las herramientas y algunas semanas después alquilo un cuarto que se convirtio en la primera ferreteria del pueblo.

Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban sus pedidos. El era un buen cliente.

Con el tiempo, las comunidades cercanas preferian comprar en su ferreteria y ganar dos dias de marcha.

Un dia se le ocurrio que su amigo, el tornero, podria fabricar para el las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por que no? Las tenazas...y las pinzas...y los cinceles. Y luego fuerón los clavos y los tornillos.

Para no hacer muy largo el cuento, sucedio que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas.

Un dia decidió donar a su pueblo una escuela. Ahi se enseñaria, ademas de leer y escribir, las artes y oficios mas practicos de la epoca.

En el acto de inauguración de la escuela, el alcalde le entrego las llaves de la ciudad, lo abrazo y le dijo:

"Es un gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela"

"El honor seria para mi - dijo el hombre - Creo que nada me gustaria mas que firmar alli, pero yo no se leer ni escribir. Yo soy analfabeto."

"¿Usted? - dijo el Alcalde, que no alcanzaba a creerlo ¿Usted construyo un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado.

Me pregunto, ¿que hubiera sido de usted si hubiera sabido leer y escribir?

"Yo se lo puedo contestar - respondio el hombre con calma. Si yo hubiera sabido leer y escribir...seria portero del hotel!"

MORALEJA

Generalmente los cambios son vistos como adversidades. Pero las adversidades encierran bendiciones. Las crisis estan llenas de oportunidades.

Cambiar siempre sera la opción mas segura.

Colaboracion de Gabriel Nuñez.

Mal caracter. | Asamblea en la carpinteria

1 de enero, año nuevo.
Pensamientos para cada ocasión

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