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¡Aprendiendo a amar!

¡Aprendiendo a amar!

POR: Maripaz Ábrego

Hasta hace muy poco tiempo, mis amigas y yo nos reuníamos cada viernes ya en el café, ya en el bar, ya en casa de alguna de nosotras, a hablar de... ¿qué creen? Amor y hombres, así es.

Y ahí nos veían al grupo de inconformes, en cónclave alrededor de la mesa y con la materia masculina por conversación. Hasta que, hartas de siempre llegar a la misma conclusión, nos dimos a la tarea de dar un giro a nuestra conversación (y a nuestra vida) y aprender. En lugar de criticar, imaginar; en lugar de vivir un eterno duelo con la "irremediable" inmadurez e infidelidad masculina, aprender a amar.

Andrea comenzó por contarnos lo aprendido en terapia; cómo descubrió que ella contribuía de manera importante a que sus novios no la respetaran, no se comprometieran con ella y que nunca le dieran una explicación sobre sus actos en torno a la pareja. Además, su aprieta tuercas le dijo que no era posible que depositara su felicidad en manos de otra persona, por lo que los pretextos de "soy muy infeliz porque él no es buena onda conmigo" no venían al caso.

Marilú organizó una expedición a una librería, y con Martha se dio a la tarea de buscar títulos de libros de autoayuda. (Entre el arsenal que producen las empresas editoriales, siempre se encuentra algo de calidad que nos ayuda a reflexionar.) Por supuesto, coincidimos en que el trabajo es personal. El libro, por muy bueno que sea, no está capacitado para cambiar los patrones de conducta de la pareja, aunque como método de defensa, y si es muy pesado, funciona como tabique... En fin.

De la búsqueda salieron lecciones de primerísima calidad. Te las comparto con mucho gusto. Ya estará en ti tomarlas o dejarlas. ¿Me acompañas?

Cuando una sabe quién es, sabe mejor qué quiere; y cuando se está segura de lo que se quiere, se sabe cuando la persona adecuada pasa frente a nosotras.

Así traduje lo que Rita leyó al círculo de amigas: "los sentimientos receptivos que atraen a un hombre (hacia una mujer) son la confianza, la aceptación y el aprecio."

¡Claro! Dijimos al unísono. Cuando un hombre se da cuenta que existe equilibrio en nuestra vida, es muy poco probable que abuse de nosotras.

Podrá intentarlo, pero se encontrará con un muro que nos protege. Ese muro se llama autoestima y seguridad, y esos ladrillos los levantamos nosotras.

También pudimos compartir que el amor a primera vista o el enamoramiento con suma facilidad, debe pasar la prueba del tiempo, a fin de que la relación no se vaya a pique por decisiones precipitadas. Involucrar el sexo de inmediato no sólo es inconveniente, sino peligroso.

Ay, amiga, no pongas cara de fuchi, que no se trata de hacerle caso a la moralina de la tía Catita, sino de pensar un momento: acceder a la relación física bajo un estado de enamoramiento, impide ver a la pareja como realmente es. Incluso impide ver las señales que ellos mismos envían hasta con fuegos pirotécnicos.

Una de las cosas más bonitas que compartimos juntas, fue cuando aprendimos -con gran sorpresa por parte de algunas-, que una mujer se siente especial cuando un hombre está dispuesto a sufrir el rechazo con tal de conocerla.

Nos dimos cuenta de que en realidad toooodas las que estábamos ahí siempre nos habíamos adelantado en las relaciones.

Sí, aunque al principio nos dio pena, lo aceptamos: apenas creemos que el tipo en cuestión se interesa por nosotras, ¡allá vamos de cuernos! a organizar todo el numerito. Finalmente él no tuvo que mover ni un dedito; como nosotras hasta leemos la mente... pues que el pichoncito no se esfuerce, para eso estamos las chavas.

Nuestra incipiente biblioteca, nos mostró en sus páginas que una mujer nunca debe sentirse obligada a agradar a un hombre.

¡Qué, qué, qué! O sea que de ahora en adelante ¿como la Chimoltrufia?

No, tampoco es para tanto queridas. Si ya aprendimos que es importante conocer quiénes somos y lo que queremos, entonces, a través del trato se supone que será justamente eso lo que atraiga a nuestro presunto galán. Así lo dice John Gray, autor de Marte y Venus, 365 formas de vivir enamorado (editorial Océano).

Graben lo siguiente en oro y cuélguenlo donde siempre puedan verlo:

Una mujer se vuelve más atractiva cuando un hombre sabe claramente lo que ella quiere.

Pero lo que sí ya de plano nos puso en la lona fue la siguiente aseveración de este experto en relaciones de pareja: "Cuando una mujer se concentra más en dar que en recibir, cuando le importa más agradarlo a él que saber lo que podría agradarle a ella, el hombre dejará de mostrarse interesado por ella".

-¿Se dan cuenta? -dijo Marilú-; hemos estado insistiendo en buscar las formas de agradarlos, de atraparlos, de robárselos a nuestras amigas, a nuestras enemigas, a sus esposas. Hemos probado pócimas mágicas, brujería, santería, vudú... nos han extorsionado y no hemos logrado nuestro anhelo. Lo que nunca supimos ver es que el futuro sólo lo podemos conocer a la luz del presente.

Francamente déjenme decirles que este discurso me dejó medio apantallada. Ya en mi casa recordé sus palabras y me dije con convicción: "Sí. Si anhelo una relación debo constituirme en el tipo de persona que quiero compartir con otro; debo pulir los sentimientos que lograron alquimia con esa persona, y luego, por supuesto, esperar que la ocasión (en combinación con mi actitud) me permita disfrutar de una pareja sana".

Te dejo con una última reflexión, del mismo Gray:

Cuando estás realmente contenta con tu vida, cualquiera que entre en ella tendrá que hacerla mejor.

..Y no al revés, como siempre lo esperamos mis amigas y yo: que los chavos nos hicieran felices. ¿A título de qué, chula?

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¿Y USTEDES QUE PIENSAN?

Colaboración de Gabriel Núñez de León, Gto., México.


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