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No siempre hay que dar gracias.

¿Han oído hablar del síndrome de Helsinki? Este síndrome lo sufren las víctimas de secuestros, quienes una vez liberados, hablan bien de sus agresores e incluso les agradecen que no los hayan lastimado. Es increíble, pero agradecen por haberlos "tratado bien" y haberles "respetado su vida", cuando es un acontecimiento que NUNCA DEBIA HABER SUCEDIDO. Sin embargo así funciona la mente, y se siente alivio y gratitud cuando se salva la vida.

Los mexicanos llevamos más de 300 años con el síndrome de Helsinki. Ante la conquista, los derechos de los nativos fueron secuestrados. Perdieron su libertad y se volvieron esclavos. La población, durante la conquista y hasta después de la revolución mexicana, únicamente poseía dos cosas: su vida y su pobreza. Y ante este secuestro de derechos y libertad, la gente daba gracias por todo para no recibir un castigo o un maltrato. Agradecían que los dejaran vivir.

En este siglo XXI, la gente sigue la costumbre de decir "gracias" y "por favor" para todo. Si vamos a la tienda, pedimos "1/2 kg de jamón por favor", o decimos "me da por favor una tarjeta para mi celular"; si vamos a una oficina de gobierno decimos "me puede decir por favor que necesito para hacer este trámite", etc. Y una vez que nos atienden, decimos "gracias". Esto no ocurre en España ni en ningún país de Europa. Sólo sucede en los países que vivieron conquistados. Allá no dicen gracias, ni piden las cosas por favor cuando van a comprar. Sencillamente porque son los comerciantes los más interesados en que el dinero cambie de manos. Son ellos quienes necesitan a sus clientes, y más ahora en un mundo tan competitivo. Es el Sr. Javier (basta de "Don Javi") quien debe ser atento, servicial y quien agradezca que compremos con él y no en OXXO. Somos nosotros, los editores de Clubplaneta, quienes tenemos que agradecerles a ustedes lectores que nos visiten y hagan crecer nuestra revista. Son las empresas quienes deben de reconocer a sus clientes como lo más valioso que tienen.

"Por favor" se utiliza cuando necesitamos ayuda, y los demás no tienen la obligación de brindárnosla, ni nos van a cobrar por ella. "Gracias" es nuestro reconocimiento a la atención que tuvieron al ayudarnos desinteresadamente. En una compra, "por favor" no se usan porque ambas partes buscan su conveniencia. Basta con ser honestos, amables y educados.

Aprender a decir "gracias" y "por favor" sólo en los momentos apropiados es un buen ejercicio. Primero porque nos ayuda a pensar y razonar en otras frases alternas para no decir las acostumbradas. Luego nos ayuda a vencer el miedo, ese temor que tenemos a que la gente piense que somos mal educados y se moleste con nosotros. También aprendemos a reconocer que nosotros y nuestros derechos son valiosos. Este ejercicio también nos hace más asertivos porque nos enseña a decir lo que realmente sentimos. Y todos estos puntos aumentan y agrandan nuestra herramienta más valiosa para el éxito: nuestra inteligencia emocional.

Gracias por leernos.

No siempre hay que dar gracias

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