| Armando Fuentes Aguirre:
Este hombre y esta mujer son hermanos. El Día de Muertos acudieron los dos a visitar en el panteón la
tumba de sus padres. Fueron solos, sin otro acompañamiento que el de su soledad. Su soledad y su
arrepentimiento. Porque sucede que en vida los visitaban rara vez. Vivían ocupados en sus cosas -en
sus casas-, y a veces pasaban semanas, meses, y ni siquiera tenían una llamada telefónica para los
viejos.
Ahora les llevan flores al cementerio. Y está bien.
Pero no es lo mismo visitar un recuerdo que visitar un remordimiento. Lloran por ellos. Y está bien. Pero
pudieron haber llorado con ellos. Por ellos oran. Y está bien. Pero pudieron haber platicado con ellos, y
eso también habría sido una oración.
Los visitan ahora que están muertos. Y está bien. Pero también habría sido bueno que los hubiesen visitado estando vivos. Colaboración de Jorge López de México, D.F. |